Se intenta normalizar un modus vivendi y referentes más que políticos culturales de todos los países del este de Europa.
Pretendiendo colocarlos como referentes a seguir, a admirar cuando es simple y llanamente neoconservadurismo fanático y neo germánico-protestante como el rollito de la basura blanca yanqui de Trump. Hay que tener en cuenta que en todos los países del este del antiguo bloque del capitalismo de estado el referente cultural a seguir para modelar y aprisionar a la sociedad en una dictadura de clase férrea es el modelo cultural de Thacher, Reagan y el neoconservadurismo protestante anglosajón (no son referentes marcianos son germánicos), incluyendo una anglofilia1 parlante militante y por supuesto el Israel conservador y neoliberal de las últimas décadas.
Que son los referentes culturales a admirar por ser los que derrotaron al imperio ruso y los “liberaron”. Por tanto el neo antifascismo que se promueve en los medios es una especie de reivindicación de los métodos de gobiernos neoliberales. Una sistemática ocultación de las consecuencias en las sociedades del este de Europa de la política neo conservadora. Que por su puesto tiene una dimensión discursiva muy concreta, desprecio a los pobres, xenofobia cultural hacia los razas cobrizas e inferiores en cuanto a su “emprendimiento”, mano dura contra la delincuencia de los pobres, la corrupción pelillos a la mar, promoción de la impunidad de los crímenes patronales e inmobiliarios.
A la par de un sentimiento de odio hacia el imperio ruso en ocasiones caricaturesco, teniendo en cuenta que todos los “oligarcas”, por lo menos en los países de la antigua URSS, son descendientes de príncipes y nobles que fueron funcionarios soviéticos en su paréntesis rojo. Todo ello no solo redunda en una guerra contra los viejos que vivieron en la época y la cultura soviética y contra los pobres, los viejos suelen ser pobres. También hay una guerra cultural contra distintos elementos de la cultura eslava en toda esa zona del mundo. Esto no debe ser reproducido ni debatido, al igual que las consecuencias sociales que tiene usar como referente el conservadurismo protestante, asumir la literalidad de la biblia, que va mucho más allá en algunos elementos que el fascismo. Puede ser un referente para justificar el neocolonialismo cultural, social, político y económico hacia las razas no “elegidas” cobrizas. Por eso Zeleski se dirige con ese aplomo hacia las culturas y sociedades “subdesarrolladas” que sufrieron sistemas más inequívocamente coloniales por parte de sus queridos anglosajones. Poniéndoles en esta disyuntiva “o estas con migo o contra mí”, es decir, “o estas con EEUU o contra él”. Luego está lo de la sodomía y de más pecados contra Dios, que socialmente deben ser castigados… claro. Las filosofías que hacen exaltación de la pobreza o escarnio del estado exactamente lo mismo. Por eso los autores rusos como Bakunin o Lev Tolstói (que es cristiano) deberían ser prohibidos y lo son claro está. Con la excusa de ser rusos, pero está claro que no son referentes ideológicos de Putin, por lo que son prohibidos es porque son referentes culturales opuestos a la cultura que se quiere imponer. Neoconservadora, clasista, individualista, eurocentrista, neo- protestante con todo lo que conlleva y en resumen una sociedad disto pica de capitalismo salvaje.
Nos referimos a la política general de aculturación sistemática de las “patrias sagradas” del este de Europa. Al mismo tiempo que se da rienda suelta a una fiebre nacionalista xenófoba, excluyente y ridícula se dan pasos firmes hacía la disolución de la identidad cultural de las naciones del este de Europa. Hacia una dirección clara, su integración en el mundo angloparlante y en la cultura anglosajona. Al mismo tiempo que se usa el inglés como lengua obligatoria vehicular de varias asignaturas en los colegios. Países como Croacia usan en las televisiones como lengua de expresión exclusivamente el inglés. En pocas generaciones la cultura y la lengua de esos países pasaran a ser un mero recuerdo
En este contexto cultural el antigitanismo en Europa del este es casi obligatorio y ni es una excepción ni es menos virulento en la cultura prooccidental ucraniana.
Por tanto el típico rodillo antifascista en este contexto, como en todos los casos, se convierte en un típico moustro ideológico de la burguesía donde el antifascista tipo tiene amigos que pegan palizas a indigentes todos los fines de semana, solo por diversión. El antifascismo en este caso tiene como referente Churchill, el primer ministra británico en la Segunda Guerra Mundial, que era un auténtico “cerdo imperialista”, racista, clasista y un carnicero de proletarios propios y extraños. Que era tan de derechas como Franco y que hubiera apoyado una intervención militar británica contra revolucionaria en la España de los 30 si hubiera sido necesaria.
Luego está lo otro, los no ucranianos, los “acechadores”, los “mercenarios rusos” con pasaporte ucraniano, que se ven atrapados de forma más perentoria, en una especie de estalinismo zarista beato.. Unos mineros que son la antítesis de los prejubilados asturianos. En la absoluta miseria y abandono, malviviendo entre el trabajo informal y la delincuencia militante. “Maldita gente” que odia a sus patrones y les amenaza cuando les despiden. Cuando se levantan en 2014 contra los oligarcas de Kiev dan rienda suelta a una oleada de violencia y de odio de clases sin paliativos. Con un desprecia total a la propiedad privada y pública de los oligarcas y de los acomodados. De hecho las milicias patrióticas de las zonas, hoy catalogadas de prorrusas, son algo parecido a milicias patronales y las milicias de los rebeldes están formadas mayoritariamente por proletarios “clásicos”, auténticos excluidos de la sociedad, parados de larga duración, jubilados depauperados, carne de presidio y eso cuando no son milicias de mineros informales. Pues bien toda esa gente es reivindicada y coaptada por un pigerio atroz. Auténticos borjamaris, calletanos, meapilas ortodoxos rusos de todos los clubs de golf de todas las rusias. Esta gente igualmente contrata a mercenarios que se constituyen en comisarios políticos que reparten armas a los que acepten su autoridad moral y social. Imponen a los jefes que les resultan más fiables, gente servil, abyecta y despreciable. Por otra parte, por su puesto persiguen el delito, el saqueo y el robo a los ricos para darse a los pobres. Los proletarios o lumpenes, como le gusta a la burguesía llamar al proletariado, se ven atenazados entre la espada y la pared.
Es evidente que los oligarcas pijos de Kiev los consideran “mierda a eliminar como alimañas”. Pero la mayor parte de los jefes de milicias ejecutados que están en las listas de los más buscados por Kiev, fueron ejecutados, baleados o bolados por los hombres del pigerio de Moscú. Hasta los curitas “campechanos” del partido comunista, de Donetsk y de Lugansk son apartados de toda responsabilidad, aparte del culto viejuno a la URSS. Mientras que son sustituidos en las dirigencias “populares”, por el facherio pandillero más inmundo, venido de no se sabe dónde.
Que como no imponen sus necesidades y agenda de clase a los rebeldes proletarios que se levantaron para, literalmente matar a otros oligarcas exactamente igual que ellos. La única diferencia sustancial es que como sucede en general en el mundo capitalista unos son del polo capitalista nacionalista proteccionista y otros del polo mundialista internacionalista.
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