Muchos bancos de la región de Luganks y Donekts son vaciados de dinero en efectivo por columnas de furgones blindados de empresas privadas. Al mismo tiempo se reposicionan las piezas de artillería, los helicóptero de combate y aviones. Parece que las expropiaciones masivas se van a producir a base de cañonazos.
Las primeras medidas patrióticas de repercusión generalizada en toda la población son la subida del 100% del precio del gas, la bajada de las pensiones un 15%, el despido de 100.000 funcionarios, que de otra forma no podía pagar el estado ucraniano. Las recomendaciones del FMI son palabra de Dios y pretenden sustituir el despotismo ruso por el despotismo occidental.
La depuración de un ejército que en gran parte vive durante décadas del saqueo y venta de los arsenales de época soviética no es más que un paso a delante en el desmantelamiento. Los poco fiables militares al uso son sustituidos por ejércitos privados de burgueses del sector de seguridad o por milicias de macarras pagadas por los hombres más ricos del país. Barras bravas, juligan del Dinamo de Kiev de ideología reaccionaria.
¿Alguien realmente en su sano juicio cree que no es necesario y prudente tener soldados extranjeros entre las filas del nuevo ejército ucraniano? Con centenares
de oficiales pasados a la reserva y sustituidos por guardias de seguridad privados y macarras revienta cráneos. Una soldadesca sin experiencia en combate más allá de reyertas callejeras. Como es el caso de la inmensa mayoría de los guardias nacionales que son puestos como fuerza de elite. Es evidente que nadie va a dejar a un deudor sin vigilancia ni control cuando se le ha confiado grandes sumas de dinero para poner en marcha lucrativos negocios.
Estos contingentes serían cuerpos de comisarios políticos muy necesarios por diversos motivos. No solo por la devastadora miseria material y “degradación moral” de las instituciones milicas del estado ucraniano. También hay que tener en cuenta que el ejército ucraniano no era más que una sección del ejército soviético que quedo tal cual en otro país distinto. Por ejemplo los soldados de la marina pertenecían mayoritariamente, como era tradicional en el estado zarista, a regiones del norte de Rusia, del Báltico.
Todo ello para tener gente suficiente para obligar a los proletarios ucranianos a matarse entre ellos en favor de las distintas facciones burguesas. Que en último término siempre es una medida recurrente de la burguesía para impedir la revuelta proletaria en su contra.
Tercera parte
Guerra mundial abierta interburguesa, lucha del y contra el proletariado
Guerra de propanganda, la dictadura de la imposición del apoyo al mal menor
En muchas ocasiones en distintos episodios internacionales de guerra abierta entre distintas facciones burguesas se ha promovido el alineamiento del proletariado a una facción burguesa concreta con la escusa de la ideología del mal menor. Algunos casos son especialmente sangrantes pero no han suscitado apenas suspicacias aparentes por muchos proletarios espectadores e incluso sufrientes. La “alianza” entre los kurdos de siria y los norteamericanos, más bien obediencia a cambio de nada o casi nada, es claramente contra natura. Pero la ideología del mal menor ha hecho olvidar la responsabilidad de EEUU en las masacres de proletarios kurdos en toda la región a manos de tropas de países de la OTAN. El coco del Estado Islámico ha hecho posible una vez más la reedición de las aberraciones antifascistas típicas.
En el caso concreto que nos ocupa deberíamos hablar del rodillo del mal menor por ambas partes. Pero está claro que en lo que nos importa más la propaganda y la estrategia de la burguesía
que se cataloga como nuestra, más bien la que nos oprime a nosotros, el coco es la burguesía rusa, representada como oligarcas y personificado en la figura satanizada de Putin. Así cualquier persona que se catalogue como “buena persona” debe colocarse al frente del esfuerzo de guerra y pedir más armas para matar al enemigo exterior y al doméstico. Porque los rusos son los mercenarios de Putin de dentro de Rusia y de dentro de Ucrania.
Se ataca y se considera inmoral la sana actitud de derrotismo revolucionario dentro de los ámbitos supuestamente militantes de izquierda o anarquistas directamente. Sin hueco a la crítica o a las naturales expresiones de dudas. Se considera que “lo moral” ante el fascismo ruso es apoyar a los agredidos pobres ucranianos, porque los ricos están a buen recaudo en sus yates, en islas “paradisiacas”… Las supuestas motivaciones imperialistas, y la supuesta historia de opresión colonial de Rusia sobre Ucrania son un mantra que se repite todos los días de forma sistemática. Mientras que se ocultan las motivaciones claramente imperialistas y de competencia interburguesa del otro campo burgués. Se pretenden ocultar los intereses económicos muy bien asentados de todas las potencias del campo llamado occidental. Pero tanto nivel de propagan da, tanta cantidad de contenido diario hace que los profesionales de la guerra de propaganda de guerra se distraigan y se les cuele contenido poco edificante. En algunas ocasiones se ha reconocido en entrevistas a combatientes internacionales en Ucrania que existen compañías de mercenarios que pagan miles de euros diarios a sus empleados a cambia de productividad constante, matar rusos a diario.
Así que no todo en esta guerra por parte de los “demócratas” es desinteresado e idealista, es evidente que hay mucho dinero en juego, que es una cuestión de dinero y de poder.