jueves, 29 de octubre de 2026

¿La vieja burguesía y los sociatas sionistas también fueron palestinos?

 

 Podríamos reproducir los comunicados de compañeros, reformular nuestras posiciones sobre el tema de palestina o repetir algunas explicaciones sobre los métodos sionistas íntimamente ligados con el colonialismo anglosajón pero francamente nos causa cierto cansancio hacer siempre lo mismo cada vez que se abre una nueva temporada de matanza del “moraco de mierda” en el acuartelamiento del capital llamada Israel. Así que para ser originales haremos lo mismo que hacen todas las películas que tratan la cuestión judía. Hablar sobre la triste historia de un pobre huérfano judía al que todos los antisemitas querían matar. Introduciremos a trabes de ella nuestra posición invariante sobre cómo funciona el capital y como deben funcionar los revolucionarios. 

A finales del s. XIX en el seno de una mísera familia judía en el pueblo de Porozov en el Oeste del imperio ruso nace Nisan Farber, su madre muere enseguida y su padre, la antítesis del judío emprendedor, se da a la bebida. 

Durante un tiempo Nisan es lo más parecido a un niño de la calle. Es recogido por la sinagoga local, el clero, y posteriormente le mantiene una institución caritativa de origen burgués, hasta que es lo suficientemente mayor para trabajar. Niño obrero en una panadería, trabajo 18 horas al día desde los 8 años haciendo recados. Sus hermanos mayores mueren de tuberculosis. 

Autodidacta, cuando alcanza el grado de aprendiz, con 14 años, se apunta a la escuela religiosa. En cuanto aprende a leer Yidis, jerga eslavo-germana lengua materna de los judíos eslavos del este de Europa, abandona la escuela religiosa porque no le interesan cosas que serian de más utilidad a los cosacos, asesinos asueldo, que a alguien como él. Así que comienza a hacerse con libros prohibidos de temática anarquista, en Yidis claro. En 1903 en Bialystok ya participaba en las riñas, debates y mítines que surgían entorno a la plaza que albergaba la bolsa de trabajo formal o informal. Atacando las posiciones de la socialdemocracia, en el lugar el partido socialdemócrata más numeroso era el Bund, los sionistas, (el 70% de la población de la provincia de Grodno era judía). Como todos los anarquistas atacaba su pacifismo estúpido oportunista, su parlamentarismo en proyecto y su defensa de la economía nacional de una hipotético autonomía judía o incluso de un estado judío. Una frase lapidaria de uno de sus compañeros referida a los socialdemócratas en general y a los bundistas en particular fue la siguiente más o menos parafraseada: “Si algún día conseguís el poder seguramente nos matareis ya que vosotros consideráis una necesidad previa al socialismo el desarrollar de las fuerzas productivas, mientras que nosotros queremos el final de la opresión aquí y ahora y la voluntad que tenemos de liberar a este mundo de la opresión no tiene nada que ver con esa necesidad” En 1904 cuando los obreros judíos despedidos por los ricos judíos se morían de hambre Nisan instigaba y participaba de los saqueos a los establecimientos burgueses. Cuando la policía apalizaba a los mendigos o a otros proletarios instigaba o el mismo iniciaba la algarada… Hasta en 6 ocasiones fue deportado a su lugar de origen y hasta en 6 ocasiones regreso a Grodno durante la crisis económica de 1904. Los bundistas organizaban actos pacíficos o bloqueos a las fábricas en huelga. Pero todos sus esfuerzos eran inútiles o calculadamente impotentes. Avranm Kagan industrial textil y cerebro cris de la patronal organizada planificaba junto al “liberal” jefe de policía el terror burgués anti proletario. En otoño de 1904 mando reventar a los piquetes que impedían el paso a los esquiroles a su fábrica de Bialystok. A causa de su papel director en la represión de los hambrientos proletarios judíos Nisan el Negro cometió el acto de profanación más grande del judaísmo, derramo a golpe de cuchillo abundantemente la sangre de Avranm Kagan dentro de la sinagoga y durante la celebración del Yom Kippur (el día del perdón). Avranm Kagan sobrevivió como sobrevivirían en los años posteriores muchos ricos judíos gracias a que dirigían sus fábricas desde Nueva York, adonde se exiliaron huyendo de la “maldita canalla judía”. Nisan fue el primero que inicio una oleada de violencia revolucionaria contra el aparato policial zarista y la burguesía judía en Grodno y en todo el oeste del imperio. “Los hambrientos, los parados, vosotros, quienes tenéis vidas llenas de miseria y de sufrimiento, id y atacad a éstos, quienes beben vuestra sangre, quienes destrozan vuestros nervios, estos que gozan de sus vidas, mientras vosotros quedáis aplastados bajo el yugo de la labor asfixiante o sois echados a la calle como unos trastos inútiles ¡Muerte a los capitalistas! 

¡Muerte a las arañas que viven del proletariado!” Nisan muere a las pocas semanas al lanzar una bomba de metralla a la comisaria de la policía local, que había tiroteado un mitin causando decenas de heridos de bala.

El que sepa leer entenderá las lecciones que deben ser trasmitidas acerca de la práctica revolucionaria en torno a la época de la revolución de 1905, en la finca imperial rusa. El párrafo literal puede ser aplicado para la actualidad en general y para Gaza o palestina en particular. Durante mucho tiempo los industriales o banqueros palestinos de Al-Fhata se han balido de los antisemitas sionistas como los industriales judíos de Grodno de la policía y los cosacos rusos antisemitas para proteger sus negocios, incluso a través de los pogromos (matanzas “indiscriminadas” de proletarios judíos). No han tenido piedad de lo que ellos mismos llaman su propia gente como no la tenían los grandes magnates judíos. Los sionistas con toda su verborrea no eran más que unos charlatanes que animaban a las masas a sacrificarse en el matadero por un proyecto político ajeno a las necesidades del proletariado, un proyecto inmundamente burgués. Qué sentido tiene ser un proletario arrastrado y apoyar al partido sionista o respetar la religión. Ninguno, al igual que sucede en el resto de casos. 

Si los industriales de Grodno hubiesen sido barridos del mapa y los bundistas fueran definitivamente desenmascarados y derrotados no hubiera existido Estado de israelí, ya que en ese caso lo más seguro es que hubiera triunfado la revolución social. Se hubiera matado a los capitalistas. Pero nunca es tarde.

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